2 Cor 6:14 “No os unáis~| en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”

Llegar a ser un cristiano bíblico no se logra repitiendo una oración o recitando un credo; es una perspectiva completamente diferente que inevitablemente afecta a todos los aspectos de tu vida.

Pablo describió al nuevo creyente: “nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co 5:17). El creyente está ahora en un campo completamente nuevo de la realidad, con nuevos valores, creencias, guías para la vida, propósitos, actitudes, motivos y esperanzas.

Cualquier acuerdo entre creyentes y no-creyentes puede solo ser temporal y externo. Podemos estar en la misma familia, trabajar en el mismo lugar,  o ser vecinos amigables; sin embargo, en el nivel espiritual y emocional vivimos en dos mundos diferentes.

A los creyentes se les dice, “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). Las relaciones con los no creyentes deben ser limitadas, con la esperanza de que puedan abrirse al mensaje del evangelio.

Para los Corintios fue difícil cortar su pasado pagano e idólatra y trajeron sus experiencias inmorales pasadas a su vida cristiana. Los falsos maestros y las amistades paganas crearon un sincretismo cristiano que mezclaba misticismo pagano, legalismo Judío y moralidad secular conformando así una iglesia ecuménica. Separarse era la única solución.

El mandamiento indica “dejar de juntarse con los no creyentes”. Nuestro texto no trata explícitamente del matrimonio, pero Pablo dijo anteriormente que las viudas solo se casen en el Señor (1 Co 7:39), así que la aplicación al matrimonio está implícita.

El contexto habla de cualquier unión con grupos religiosos o individuos no Cristianos que puedan abrir puertas al engaño satánico o a la influencia mundana. Las preguntas redundantes que siguen indican que no hay “unión” (participar mutuo de justicia) ni “comunión” (compartir en la luz) con los no-creyentes.

Jesús era amigable y ayudador con todos, pero los confrontaba con la verdad y los desafiaba a seguirle solo a Él. Jesús debe ser siempre el punto de separación. ¿Estás dispuesto a hacer de Jesús tu tema principal?

 “Guía mi vida para que nunca llegue a unirme en una relación que no te honre y que pueda dañar mi relación contigo y alejarme de cumplir Tu voluntad.”